Tuesday, July 3, 2012

Muerte en la Posta. ¿Fenómeno normal, negligencia o mal endémico?


                       Muerte en la Posta. ¿Fenómeno normal, negligencia o mal endémico?
                                                                              Dr. Juan Carlos Said R.
                 ¿Que pasa en la Posta Central? Quizás, nada muy distinto a lo que sucede en otros hospitales del mundo. Cada día, recibe pacientes de edad más avanzada, con múltiples enfermedades y que requieren  procedimientos más invasivos: catéteres, diálisis, complejas cirugías y ventiladores mecánicos.  Todo esto, conlleva un  mayor riesgo de infecciones, al alterarse la fisiología normal del organismo. Dichas infecciones, requieren a su vez, el uso de antibióticos, progresivamente de más amplio espectro, los cuales  junto con destruir las bacterias que nos enferman, también producen un desbalance en las bacterias que habitan el Colon. Ahí es donde aparece la bacteria  Clostridium difficile, que siendo parte de la flora normal que habita el Colon de muchas personas, al desaparecer el resto de las bacterias  del intestino, menos resistentes a antibióticos, prolifera causando diarrea.
            Hasta ahí  entonces, tenemos un fenómeno normal, conocido como diarrea asociada a antibióticos.
            Sin embargo, la particularidad de esta bacteria, es que puede también trasmitirse muy fácilmente entre pacientes, a través de las manos,  dado  que se reproduce mediante esporas, que son resistentes al calor, al alcohol gel y algunos desinfectantes tradicionales. En este contexto, para prevenir su contagio entre pacientes, se requiere mantener un aislamiento de contacto estricto, con uso de guantes y pechera,  aseo  de las manos con agua y jabón, evitando además, que los pacientes compartan utensilios entre sí y realizando aseo con cloro.
           Acá es donde seguramente falla la Posta Central, dónde más que negligencia, se observan la confluencia de los problemas endémicos de nuestro sistema de salud, que con relativa periodicidad se manifiestan en uno u otro hospital a lo largo del país. En las infecciones asociadas a cuidados de salud - como lo es  Clostridium difficile - confluyen elementos como la infraestructura, disponibilidad de equipamiento adecuado, densidad de pacientes por pieza, el uso de antibióticos en forma inapropiada, y por cierto el aseo de manos por parte del personal de salud.
            En Chile fallamos en todas. Existe hacinamiento, producto de la eterna falta de camas, que obliga a poner tres o cuatro o más pacientes donde a veces sólo caben dos, con pacientes que comparten veladores y a veces, incluso las chatas. A esto se suma la consabida falta de especialistas  infectólogos para regular el uso de antibióticos (principal factor de riesgo para esta infección),  e incluso a veces, la falta de jabón, pecheras o guantes de procedimiento, que permitan mantener medidas básicas para prevenir el contagio. Y porqué no decirlo, no siempre nos lavamos las manos.
            Así, el problema no es nuevo y constituye sólo expresión más de la fragilidad de nuestra red de salud. Tampoco es nuevo el uso como herramienta política por parte de la oposición,  de ayer y de hoy, de cualquier problema en los hospitales para sacar una ventaja comunicacional transitoria.
            Lo que sí es nuevo, es la conciencia cada día más crítica de la población, que reconociendo su legítimo derecho a que un hospital sea fuente de salud y no de enfermedad, se queja con más vehemencia exigiendo sus derechos.
           No vaya a pasar entonces, que mientras frente al brote,  el gobierno se defiende con uñas y dientes, y la oposición se prepara para un festín político , situaciones como ésta,  formen un peligroso  caldo de cultivo para protestas, que terminen con un 2012, convertido en el año de la salud, tal y como el 2011, lo fue la educación. Ojalá la clase política, sepa esta vez, reaccionar a tiempo, con sentido de futuro y altura de miras. 

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