Tuesday, July 3, 2012

¿Tiene SIDA tu pareja? Los porqué de una campaña por el examen.


 ¿Tiene SIDA tu pareja?
Los porqué de una campaña por el examen.
Juan Carlos Said R.
En Chile, según cifras de UNAIDS, organismo de las Naciones Unidas dedicado a la prevención del SIDA, al menos 40 mil personas viven con VIH. Sin embargo, la mitad al menos no conocen su condición de portador. Uno de ellos podría ser tu pareja estable u ocasional. ¿Qué hacer al respecto?
 En este contexto, las estrategias preventivas para esta enfermedad son las mismas que para cualquier patología de trasmisión sexual: Uso de preservativo, fidelidad entre parejas no portadoras o la abstinencia. Desgraciadamente, la evidencia muestra que la epidemia ha continuado progresando, aún en los países desarrollados, a pesar de masivas campañas explicando lo anterior y promoviendo el uso del preservativo.
            Las raíces de este problema son múltiples. Sin embargo, hay una de la cual frecuentemente se hace caso omiso: ¿Cuántos estamos seguros de que nuestra pareja a la que somos fieles no tiene SIDA? Puede ser una persona muy atractiva, sólida y segura de si misma, de aspecto saludable y amante del deporte, pero si en 5 años ha tenido tres relaciones estables, su cuarta pareja de forma indirecta, está siendo expuesta a la vida sexual de las otras 3 parejas previas. Dado lo anterior ¿Pondría usted las manos al fuego por su pareja  que no se ha hecho el examen,  asegurando que no tiene SIDA?
 Difícil, pero la verdad es que la mayoría de la gente si lo hace, y tiene relaciones, muchas veces estables y por ello, sin uso de preservativo confiando en que ésta no tiene SIDA, simplemente porque “no se ve enferma”.
            Las consecuencias de esto son graves, dado que quien no sabe que tiene VIH  sigue contagiando y más aún si no está en tratamiento. Esto no sólo aumenta su riesgo de fallecer prematuramente producto de una enfermedad tratable, sino que contagia más que quien no recibe tratamiento, dado que a mayor carga viral del afectado, mayor es el riesgo de diseminar el virus.
Dado lo anterior, y sobre todo luego de estudios recientemente dados a conocer  - como  HPTN 052 -  el diagnóstico y tratamiento del VIH, si se considera una estrategia preventiva.
A modo de ejemplo,  una editorial  de la prestigiosa revista New England Journal  Of  Medicine, sostiene (08/2011): “ Programas agresivos para diagnosticar y tratar la infección por el VIH, como parte de un plan de atención integral y de múltiples enfoques (…), tienen el potencial para preservar la salud y lograr el control de la epidemia.”
            Esto mismo es reconocido por UNAIDS, (http://www.unaids.org/en/resources/presscentre/pressreleaseandstatementarchive/2011/may/20110512pstrialresults/,)  quienes destacan disminución del  96%  en el riesgo contagio entre parejas discordantes debido al uso de terapia antirretroviral, y por connotados especialistas nacionales como el Dr. Carlos Pérez de la P. Universidad Católica, quien ha sostenido públicamente que “ la detección temprana de la infección mediante el examen y el tratamiento precoz han mostrado en forma inequívoca la reducción de nuevos contagios”.
Diagnosticar precozmente y tratar es también prevenir. Y qué hay que hacer para esto: una sola cosa, hacerse el examen. No puedo entonces sino concordar con el enfoque del Ministerio de Salud,  que no busca esconder el uso del preservativo -  cuyo uso promueve a distintos niveles y sigue distribuyendo a través de consultorios y SEREMIS - sino que simplemente busca invertir un recurso limitado ( aproximadamente 400 millones de pesos destinados por ley a la campaña anual), en una estrategia que ha demostrado ser costo efectiva: diagnosticar precozmente y tratar, entendiendo que esto no solo disminuye la mortalidad, sino que también, previene el contagio.

Muerte en la Posta. ¿Fenómeno normal, negligencia o mal endémico?


                       Muerte en la Posta. ¿Fenómeno normal, negligencia o mal endémico?
                                                                              Dr. Juan Carlos Said R.
                 ¿Que pasa en la Posta Central? Quizás, nada muy distinto a lo que sucede en otros hospitales del mundo. Cada día, recibe pacientes de edad más avanzada, con múltiples enfermedades y que requieren  procedimientos más invasivos: catéteres, diálisis, complejas cirugías y ventiladores mecánicos.  Todo esto, conlleva un  mayor riesgo de infecciones, al alterarse la fisiología normal del organismo. Dichas infecciones, requieren a su vez, el uso de antibióticos, progresivamente de más amplio espectro, los cuales  junto con destruir las bacterias que nos enferman, también producen un desbalance en las bacterias que habitan el Colon. Ahí es donde aparece la bacteria  Clostridium difficile, que siendo parte de la flora normal que habita el Colon de muchas personas, al desaparecer el resto de las bacterias  del intestino, menos resistentes a antibióticos, prolifera causando diarrea.
            Hasta ahí  entonces, tenemos un fenómeno normal, conocido como diarrea asociada a antibióticos.
            Sin embargo, la particularidad de esta bacteria, es que puede también trasmitirse muy fácilmente entre pacientes, a través de las manos,  dado  que se reproduce mediante esporas, que son resistentes al calor, al alcohol gel y algunos desinfectantes tradicionales. En este contexto, para prevenir su contagio entre pacientes, se requiere mantener un aislamiento de contacto estricto, con uso de guantes y pechera,  aseo  de las manos con agua y jabón, evitando además, que los pacientes compartan utensilios entre sí y realizando aseo con cloro.
           Acá es donde seguramente falla la Posta Central, dónde más que negligencia, se observan la confluencia de los problemas endémicos de nuestro sistema de salud, que con relativa periodicidad se manifiestan en uno u otro hospital a lo largo del país. En las infecciones asociadas a cuidados de salud - como lo es  Clostridium difficile - confluyen elementos como la infraestructura, disponibilidad de equipamiento adecuado, densidad de pacientes por pieza, el uso de antibióticos en forma inapropiada, y por cierto el aseo de manos por parte del personal de salud.
            En Chile fallamos en todas. Existe hacinamiento, producto de la eterna falta de camas, que obliga a poner tres o cuatro o más pacientes donde a veces sólo caben dos, con pacientes que comparten veladores y a veces, incluso las chatas. A esto se suma la consabida falta de especialistas  infectólogos para regular el uso de antibióticos (principal factor de riesgo para esta infección),  e incluso a veces, la falta de jabón, pecheras o guantes de procedimiento, que permitan mantener medidas básicas para prevenir el contagio. Y porqué no decirlo, no siempre nos lavamos las manos.
            Así, el problema no es nuevo y constituye sólo expresión más de la fragilidad de nuestra red de salud. Tampoco es nuevo el uso como herramienta política por parte de la oposición,  de ayer y de hoy, de cualquier problema en los hospitales para sacar una ventaja comunicacional transitoria.
            Lo que sí es nuevo, es la conciencia cada día más crítica de la población, que reconociendo su legítimo derecho a que un hospital sea fuente de salud y no de enfermedad, se queja con más vehemencia exigiendo sus derechos.
           No vaya a pasar entonces, que mientras frente al brote,  el gobierno se defiende con uñas y dientes, y la oposición se prepara para un festín político , situaciones como ésta,  formen un peligroso  caldo de cultivo para protestas, que terminen con un 2012, convertido en el año de la salud, tal y como el 2011, lo fue la educación. Ojalá la clase política, sepa esta vez, reaccionar a tiempo, con sentido de futuro y altura de miras. 

Ley de Tabaco: que no nos engañen con mentiras.


Ley de Tabaco:  que no nos engañen con mentiras.
Juan Carlos Said R.
Médico
               El supuesto error en la votación de la ley del tabaco, es una buena  oportunidad recordar cual es el sentido de lo que se discute y que es lo que realmente está en juego.
                Por una lado, se encuentran los intereses millonarios de las tabacaleras, bien defendidos por ellos mismos, y apoyados, en forma  inexplicable, por  diputados de la UDI  y gente de la Fundación Jaime Guzmán, en la discusión legislativa de una ley que las perjudica.
En el otro equipo, se encuentra  una sociedad civil fuerte, que creyendo en la libertad, entiende que el límite para el ejercicio de ésta, termina dónde comienzan los derechos del prójimo a vivir en un ambiente saludable.
                 Así, nos enfrentamos con un derecho  como es fumar, que si se ejerce cerca de alguien que no fuma, daña su salud en forma lenta, progresiva e irreparable. Legítimo es entonces, poner límites al ejercicio de este derecho, para proteger al mayor perjudicado: el no fumador.
              La ley vigente,  permite que lugares menores 100 mts cuadrados, elijan entre ser para fumadores o no fumadores.  En la práctica, todos los lugares menores de 100 mts  cuadrados  han elegido  ser  para  fumadores, por el temor a quedarse sin público, en caso de ser ellos los únicos en optar por lo contrario. Lugares mayores a 100 mts cuadrados, en tanto,  pueden dividirse para fumadores y no fumadores. Una buena idea, pero con nulos efectos. Estudios realizados por el Ministerio de Salud en Chile,   muestran que los lugares supuestamente aislados para no fumadores, tienen nicotina en niveles varias  veces superiores a las existentes en un medio ambiente  realmente sin humo.
                 Peor aún ¿Qué sucede con los trabajadores, que se ven expuestos a diario a la nicotina, alquitrán y arsénico contenido en el tabaco, sin protección alguna? ¿Puede ser parte de un trabajo aceptar exponerse a un daño a la salud que es evitable con una legislación adecuada?  Ciertamente no.              
                  Esto tiene que cambiar, corrigiendo un sesgo del mercado, que carente de regulación adecuada, deja a trabajadores sin protección y a los no fumadores, sin posibilidad de disfrutar de un pub o discoteque, sin sufrir un menoscabo no deseado a su salud. 
                La nueva ley es muy simple: prohíbe fumar en todo espacio público cerrado. Los fumadores podrán seguir fumando sólo allí donde no dañen a los no fumadores: en sus domicilios, en espacios públicos abiertos, etc.
                 Se argumenta que la prohibición bajará las ventas de los restaurantes generando desempleo, lo cual es simplemente falso.  Estudios, independientes, no financiados por tabacaleras, muestran que en todo el mundo, leyes igualmente protectoras de la salud de la población solo producen  descensos transitorios  en las ventas de restaurantes, que se recuperan  en el muy corto y mediano plazo, sin generar desempleo pero si generando un gran impacto en la salud de la población.
              A modo de ejemplo, una ley similar a la chilena, disminuyó en Uruguay en un 17  % los ingresos hospitalarios por infarto agudo al miocardio, luego de tres años de entrar en vigencia. Siendo las enfermedades cardiovasculares, la principal causa de muerte en Chile ¿existirá otra intervención en salud tan fácil de implementar y de tan alto impacto? Probablemente no.  Nada ganamos entonces, con agregar más recursos al AUGE sino implementamos una legislación consistente en lo preventivo.
              Este es el momento entonces,  para que  le pidamos a nuestros  legisladores  que defiendan la salud  de los trabajadores y de la población en general, por sobre los intereses de las  tabacaleras. Que lo hagan ahora y con coraje, no prohibiendo, sino regulando el ejercicio de un derecho para el beneficio de todos.  Las generaciones futuras, serán su mejor testimonio de gratitud.