Santiago es una ciudad sin turistas, que duda cabe. No hay una coleccion de japoneses tomando fotos de la Torre Entel, o filas de franceses disputando por una entrada para ver el Palacio de la Moneda. Eso es malo? Quizas. Quizas habla de que somos aburridos, de que nuestros edificios son feos, que hay poco que mostrar, que se yo. Para no ser acusado de pesimista, dire que hay algo bueno en esto. Es facil reconocer quien es chileno. Todos lo somos. Todos y cada uno de los que van en el metro somos chilenos, que van a su casa, a su trabajo a lo que sea. Chilenos todos sin excepcion.
Llegando a Boston, pense que todo iba ser igual que en Chile, pero en ingles. Muchos WASP (white anglo-saxon protestant) con una buena dosis de catolicos italianos e irlandeses, en medio de lo cual mi naturaleza de turista resultaria evidente. Arribe entonces, preocupado. Perdon, obsesionado con mi pronunciacion. Mi condicion de extranjero se haria obvia. Cualquier palabra me delataria. Definitivamente, un error.
Encargado de mi curso, un hombre llamado Bijan. Imposible pensar algo menos americano. Llevaba 10 anos viviendo en USA, luego de haber escapado de la guerra en Iran. Su ingles definitivamente podria haber pasado por un paleolenguaje predecesor del idioma actual, en el 500 antes de Cristo. De lejos, escuchado al pasar, parecia una mezcla entre un dialecto del interior de Rusia y el sonido gutural emitido por un mono masticando una banana y tratando de hablar polaco. Lo digo en serio. Definitivamente mis preteritos pronunciados como participio, comparado con el ingles de este hombre,hasta podrian parecer un bonito recurso estilistico. Mi jefa, no. Ella era americana, seguro. Ojos azules, alta, flaca. Eso era raro. Demasiado raro en un pais donde uno de cada tres habitantes tiene sobrepeso. Y claro, no era americana. Habia nacido en Hungria hace 30 anos, y tenia uno de esos clasicos apellidos terminados en ova, como Navratilova, de algun pueblo de Europa oriental, que uno encasilla en el estereotipo de: toman Vodka ybailan danzas en cuclillas en grupos de a diez.
Quizas con los pacientes seria distinto (vine a Boston a estudiar medicina, valga la aclaracion). Error. Mi primer paciente, hablaba espanol. Humberto si mal no recuerdo, nacido en Republica Dominica. Y por azares del destino, su vecino, Pierre, tambien era vecino de Humberto en su pais natal, Haiti. Nohace falta decirlo: no hablaba ingles, y su frances sonaba como hebreo porque no era frances: era Creole un dialecto local solo hablado por los habitantes de la isla, antigua colonia gala.
El barrio universitario, tampoco era distinto. En Harvard Square, hay dos lugares donde comer tacos. Uno era Felipes' y si, adivinaron, un mexicano de nombre Jose, te ofrecia burritos con guacamole y frijoles. El otro, no recuerdo el nombre, lo atendia una adorable senora que luego de preguntarme si yo era turco me dijo que ella habia nacido en el Libano.
En conclusion, no seria raro pensar, que el americano, el de verdad, aquel que todos imaginamos de un metro ochenta, con un six-pack de cervezas, medianamente obeso, viendo el Super Bowl, y contando asombrado a la vuelta de un viaje a Paris, que los franceses son muy inteligentes, dado que en la Ciudad Luz, increiblemente, hasta los ninos de 5 anos hablan frances, ese americano, probablemente no existe, o si existe, deberiamos pronto guardar una muestra en un museo, antes que no quede nada.
Es decir, mientras en Chile, todos son chilenos, en Estados Unidos, todos son turistas. Llegados ayer, llegados hace 10 , 20, 30 anos. Da igual, pasajeros en un mundo que cambia. Bien por Chile,donde no parece entonces dificil, formar consensos amplios yduraderos.
Por otra parte, un desafio seguro para los Estados Unidos, dado que la pregunta final, que no puedo sino dejar abierta, es obvia: podra seguir generando consensos amplios y significativos, no triviales, en un mundo de puros turistas? En un mundo de latinos a favor y en contra de la inmigracion, de musulmanes indonesios, doctores iranies, taxistas haitianos, chinos de Taiwan, el Ku KluxKlan y predicadores en una esquina en Harlem? Ojala que si, por elbien de los turistas. Perdon, de los americanos, que por cierto, enpoco tiempo mas, deberan elegir al hombre que los guie en la busca deesos grandes acuerdos. Dificil decision.
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